El parador está muy bien, ha sido una estancia de dos noches. La habitación muy grande y muy limpia. La comida y el personal en el parador estupendos. La pega es que está en las afueras y hay que ir andando por una carretera como 2km. Eso le resta puntos.
El parador sigue conservando ese carisma que lo convierte en un trocito de encanto. Esto lo hace posible, sobre todo, el personal. El primor del comedor con profesionales como Henar, Raquel y el resto de las compañeras. El esmero del equipo de recepción, coordinado con dedicación por Javier Diéguez ... En fin, después de once visitas, la conclusión es que estamos deseando volver.