Instalaciones de bastante calidad con atención personalizada y de especialmente en desayuno y restaurante.
Recomendable para personas como nosotros ya entorno a los 70 años.
Únicamente ver de futuro que al asignar habitaciones si es posible no estuvieran al lado de personas con niños, sobre todo bebés cuyos ruidos se dan a horas muy despectivas.
El parador tiene gran encanto, con un patio central, donde se puede disfrutar del sonido de la fuente y sus pájaros. El personal es muy atento y amable.