Disfrute enormemente de mi estancia. El lugar maravilloso, lo mismo que las vistas. El personal atento y dispuesto. Destacar el restaurante por los manjares y ubicación.
Un espacio lleno de sosiego.
Destacar la amabilidad de todo el personal con el que hemos tenido trato.
Situado al lado de la Catedral de la Seu d'Urgell, lo que le da un encanto místico.
Una estancia muy satisfactoria.
No es el mejor parador, aún así el lugar es bonito y está bien cuidado. No obstante, se genera muchísimo ruido con las pisadas y no existe una buena insonorización, el descanso ha sido algo malo. Por lo demás, correcto.
Fui a visitar el parador, con la idea de tomar un café, conocerlo y hospedarme al día siguiente. Mi experiencia, fue nefasta. La chica rubia de pelo corto, tipo hombre, de la cafetería, me trató fatal, me habló peor y se rio de mí, al darme la vuelta. Que poca profesionalidad, pero sobre todo, poca vergüenza y educación. Le pregunte por la terraza superior, que tiene las vistas al mar. Quería tomar algo allí, pero me dijo que estaba cerrada de malas formas y al preguntarle a qué hora la abría, fue aún, más mal educada y déspota. No tengo tan claro que estuviese cerrada. Pero aunque lo estuviese, no es necesario maltratar a los clientes y reírse de ellos a sus espaldas. No sé, si su comportamiento obedece, a que no quiere trabajar o es que le molestamos el resto de los españoles. De cualquier modo, que cambie de profesión, porque si eso es, lo que tiene que ofrecer al público, que se vaya a su casa y la aguanten allí. No lo tenemos que hacer, quien pagamos por unos servicios. No volveré nunca más a este Parador, ni lo recomiendo. No entiendo como Paradores, contrata a personas ya poco respetuosas y profesionales