Disfrute enormemente de mi estancia. El lugar maravilloso, lo mismo que las vistas. El personal atento y dispuesto. Destacar el restaurante por los manjares y ubicación.
Un espacio lleno de sosiego.
Destacar la amabilidad de todo el personal con el que hemos tenido trato.
Situado al lado de la Catedral de la Seu d'Urgell, lo que le da un encanto místico.
Una estancia muy satisfactoria.
No es el mejor parador, aún así el lugar es bonito y está bien cuidado. No obstante, se genera muchísimo ruido con las pisadas y no existe una buena insonorización, el descanso ha sido algo malo. Por lo demás, correcto.