Lluvia vivificante, viento poderoso… y la canción del mar, con voz ronca de aguardientes y salitre . El omnipresente recuerdo del “Prestige” (ya veintitrés otoños) y de tantos otros naufragios….Tiempo ideal para un libro y para la pareja.
Quiero dejar constancia del lamentable trato recibido la tarde del martes dia 11 de noviembre sobre las 18:00 en el bar por parte del camarero.Desconociendo nosotros que hay que esperar en la mesa y acercarnos a la barra a pedir una consumición, nos ha mandado a la mesa para esperar a ser atendidos con una brusquedad y falta de educación impropias ya no de un hotel de 4 estrellas, si no de cualquier establecimiento de atención al público.
No mejoró en absoluto cuando se dirigió a nosotros, ya en la mesa, para tomarnos nota.
Posteriormente, hemos visto a otras personas dirigirse a la barra y ser atendidos por el mismo camarero en la misma barra.
Este incidente en nuestra primera estancia en un parador, francamente, nos ha dejado una ingrata impresión.
Gracias
Daniel Ruiz de Sangerman.
Hospedado en el parador de Guadalupe.
We loved our stay in this parador the room was quiet and comfortable with a great view also the food at breakfast and dinner was superb, highly recommended.
Para disfrutar del otoño nada mejor que los Pirineos y aprovechar para conocer este Parador con una decoración moderna pero acogedora y su ubicación no puede ser mejor, en el centro del pueblo. El servicio como en todos los Paradores es atento y profesional. Disfrutamos de la gastronomía de la zona con sus embutidos y quesos artesanales y luego para bajarlos un rato en el gimnasio y disfrutar de su sauna y piscina. Sin duda es un Parador pra repetir