Me he alojado aquí muchas veces y nunca me decepciona. Un lugar perfecto para descansar, en un precioso entorno, y con un personal amable y eficaz.
Un único punto oscuro en esta ocasión (y no ha sido culpa del parador): la mala educación de algunos clientes. En la habitación contigua a la nuestra los huéspedes tenían la costumbre de dejar sus zapatos y calcetines usados ventilándose fuera de la habitación, en el tránsito común, provocando con ello molestias (malos olores) y un espectáculo no muy adecuado para quienes pasábamos. Sugeriría al personal del hotel la supervisión de esa clase de conductas entre los clientes, aunque lo cierto es que nunca había visto a nadie comportarse así en un parador.
Por lo demás, siempre recomiendo el Málaga Golf