Trato impecable por parte del personal. Desde el de recepción al de limpieza.
A nuestra hija se le perdió un peluche y la persona encargada de la limpieza no paró hasta encontrarlo.
La cocina es inmejorable.
Lo peor:
El olor en la habitación a cañería .
Que no ofrezca unas zapatillas como es usual en muchos establecimientos hoteleros y que ayuda a ahorrar espacio en las maletas. Tuvimos que comprarnos unas en la ciudad para salir del paso.
Estancia de cuatro días inolvidables.
Edificio moderno con excelentes instalaciones, en ubicación céntrica junto al parque Genovés y en frontera con el océano.