Impresionante Parador. Un enorme Castillo con muchos rincones para perderse y un presioso patio que te vuelve a la época medieval y entras en la historia de tan importante Parador en el bello pueblo de Sigüenza!
Este ha sido el primer parador que antes de nuestra llegada, a través de un correo electrónico y, nuevamente al realizar el check-in nos han hecho sentirnos muy molestos con la insistencia en que no podríamos disponer de la habitación al día siguiente (el de salida).
Cuando solicitamos mediante un email la reserva de una mesa para comer al día siguiente de nuestra estancia, nos contestaron con la advertencia de que “no podríamos disponer de la habitación el día siguiente” a lo que les respondo que “no era nuestra intención mantener la habitación fuera de la hora normalmente establecida”.
A nuestra llegada, en recepción nos vuelven a solicitar el horario para el desayuno (evidentemente esta persona no se había preocupado de ver los datos de mi reserva puesto que ya lo habíamos indicado en nuestro correo), al hablar de la reserva de la mesa para el día siguiente, sin ninguna amabilidad nos reiteran que “no podemos disponer de la habitación al día siguiente”.
Tanta insistencia sobre ese hecho, nos molestó bastante ya que parecía que queríamos aprovecharnos no habiendo solicitado ese extra en ningún momento.
Desde luego en este recibimiento, no hemos sentido el espíritu y el buen hacer que caracteriza a Paradores.
Lo positivo de la visita, la atención y el buen hacer del personal del restaurante y también la cena en la cafetería, donde a la hamburguesa con esa magnífica carne, le pongo un 9’5 que sería de 10 si las patatas hubieran sido “caseras”.
¿Por favor pueden poner más cuidado y atención cuando hacen la carta de alérgenos?
Llevo muchos años yendo con dos alérgicos y siempre me encuentro algo mal (las croquetas no llevan leche, el pescado con gambas no lleva crustáceos, el salmorejo no está prohibido para celíacos, etc)
Si no nos damos cuenta el alérgico se juega la vida.
Pienso que es un tema muy grave.
Es el único parador en el que me pasa cada vez que voy.
Siempre les tengo que avisar para que rectifiquen la carta.