Hemos pasado nuestro cincuenta y uno Aniversario, en este confortable Parador, aunque con un mes de retraso por una indisposición de mi mujer. Como siempre la estancia ha sido perfecta, con un tiempo espléndido y una atención de todo el personal de 10. Por poner alguna pega, el ruido constante de los aviones, aterrizando y despegando del aeropuerto de Málaga.
Hemos pasado nuestro cincuenta y uno Aniversario, en este confortable Parador, aunque con un mes de retraso por una indisposición de mi mujer. Como siempre la estancia ha sido perfecta, con un tiempo espléndido y una atención de todo el personal de 10. Por poner alguna pega, el ruido constante de los aviones, aterrizando y despegando del aeropuerto de Málaga.
Más atención para Españoles, y sobré todo mejorar la restauración y dar alternativas en el caso de no poder comer viertos alimentos por cuestiones de enfermedad puntual.