En general la estancia fue muy agradable, la habitación, el restaurante, la visita teatralizada y el bufete del desayuno, pero reservamos hora para el Spa, y cuando fuimos estaba bastante lleno. Lo comentamos al salir, y se justificaron diciendo que era “hora punta”. Esa justificación me parecería válida si el Spa fuera sin previa reserva, pero siendo así, me parece que deberían tener más cuidado con el aforo del mismo. Además, los albornoces de mujer estaban muy viejos, tanto es así que a una mujer se lo cambiaron, pero a mi no. Muy decepcionante la experiencia del Spa