Muy cálido y acogedor. La historia de este sitio se nota en la sala de los ponentes o en que lo inaugurara Alfonso XIII hace un siglo. La decoración tan rural, con las chimeneas y los muebles de madera generan mucha calidez haciendo que, en un sitio como la sierra de Gredos, sea muy acogedor.
Gastronómicamente es espectacular con las revolconas y la carne de ternera de Ávila como los platos que más disfrutamos.
Magnífica estancia desde una estupendísima habitación con balcón a la ciudad,desayuno fabuloso,salvo la fruta,y una magnífica atención tanto restaurante como en la llegada que fuimos atendidos por un equipo magnífico destacando al Señor Adolfo que nos informo con todo detalle de toda la información que necesitábamos, gracias
Todo muy bien muy buena atención por todos los empleados. Espectaculares estancias donde reina el orden la limpieza y la tranquilidad. Muy buena atención en el Spa con el masaje y en su restaurante. Como sugerencia se queda corto el café que ofrecen en el desayuno todo es perfecto pero echamos de menos un segundo café
Volveremos!