Edificio moderno sin mucho interés en sí mismo salvo por una inmejorable ubicación, desde donde otear toda la ciudad y su río. Precioso y relajante parque del castillo. En cuanto al alojamiento, el tamaño de las habilidades es muy bueno, así como su aislamiento acústico. Tienen un balcón mirador cerrado para recrearse con las vistas aunque en tiempo de invierno se está un poco fresco, también en nuestro caso tenía un intenso olor a tabaco, cosa que no nos agradó demasiado. Y el baño también olía un pico mal al principio, después con el uso y en las sigue noches se resolvió. Por lo demás la habitación es cómoda y bien aclimatada. El personal es correcto h amable, aunque hubo algunos momentos, puntuales en los que se podía advertir como que el personal era insuficiente, debido a la afluencia de clientes. El restaurante y cafetería bien y el desayuno bufet no lo usé, ya que pedí a la carta, pero me pareció un poco justito.