Un monasterio impresionante y magníficamente conservado, en un entorno privilegiado, Experiencia muy buena en todos los sentidos. A destacar los magníficos salones, la exquisita cena al aire libre y el variado desayuno con mesa en el claustro principal. Sin duda, algo para recordar. Muchas gracias.
Solo reserve para comer, pero no pude hacerlo porque tenían la Red caída y no podían cobrar con tarjeta, así que solamente pude comer un bocadillo con una cerveza y un café porcierto todo muy bueno.