Anteriormente, estuvimos en este Parador en febrero y ahora hemos querido disfrutar del sol y de la playa y de su maravillosa piscina. Un Parador abierto al mar, amplio, tranquilo donde la gastronomía brilla con luz propia. Esta vez reservamos una suite junior pensando que tendría mejores vistas que la habitación superior donde nos alojamos y tan solo veíamos un trocito de mar, no me parece de recibo en toda una suite que las vistas sean limitadas. Por el contrario la habitación estaba muy bien. Desde luego para disfrutar de las vistas nada mejor que una superior.
Estupenda estancia en una ciudad maravillosa. Rica gastronomía del lugar, vistas y lugares inolvidables. Parking muy escaso pero es justificable por encontrarse en pleno centro histórico.