El edificio está diseñado para entrelazarse con el entorno y lo consigue. En mi opinión la decoración interior está un poco disgregada, resulta dispersa en ambientes que son bastante amplios. Las habitaciones con vistas estupendas al castillo (pena de falta total de iluminación del Castillo por la noche). La zona de restaurante, cafetería, zona de desayunos es confusa y francamente con aspectos de organización mejorables. Personal de cafetería muy atento. Para el spa hay que reservar con antelación y llevar chanclas y gorro (algo que creo deberían comentar en el mail de reserva). Una auténtica pena que no hayan hecho una piscina exterior teniendo en cuenta las temperaturas que se alcanzan en verano en la zona. Se puede ir al pueblo andando. Molina cuenta con zonas de bares y restrestaurantes sino quieres quedarte en el Parador.
Parada obligatoria al terminar el Camino de Santiago. Excelente el restaurante, las habitaciones necesitan un lavado de cara. Siendo un edificio emblemático, a día de hoy no se puede calificar como cinco estrellas.
Una localización envidiable con unas vistas impresionantes de la ciudad. Muy amable el personal de recepción y muy recomendable la oferta gastronómica para cenar. Bañarse en la piscina con las vistas que tiene es algo que hay que hacer
Encontramos estos problemas:
*el tubo de la ducha estaba desgarrado aunque se podía usar la ducha
* La junta de la mampara de la ducha dejaba salir el agua y el baño se encharcaba
*La pantalla de una bici del gimnasio estaba dañada