Estancia de tres noches en pleno verano. Destacar la piscina tan agradable y de amplios espacios para estar a gusto. En cafetería nos tocó personal que estaba de prácticas y se les veía que les faltaba rodaje aunque precisamente fueron los más veteranos los que no tuvieron un trato correcto hacia nosotros. En la habitación tuvimos un problema pues al llover el agua se colaba por la ventana. Son los inconvenientes de un mobiliario antiguo aunque los empleados actuaron rápido para pormenorizar la incomodidad.
EDIFICIO EMBLEMATICO EN UN PUEBLO MONUMENTAL.
Cuanta historia guardan y han vivido sus paredes.
Cenamos muy bien y el desayuno en su terraza me hizo revivir historias de mi infancia en Lerma.
Absoluta tranquilidad, tanto en las zonas comunes como en la habitación. Hasta en la piscina se estaba tranquilo.
Magníficas vistas desde el bonito jardín de inspiración canaria.