Inmejorable localización, personal muy amable y solícito. Santo Domingo merece una visita, y sobre todo la catedral y sus "aves". Recomiendo la visita guiada a la catedral.
Siempre es agradable visitar un Parador. La proverbial amabilidad del personal (recepción, atendiendo de petición especial), restaurante (sr M. RIVERA, Sras B. Sierra y R Bravo, durante la cena y Sr E. Martos en el desayuno) por su calidad y presentación, y debo añadir a todos quiénes sin haberlos visto, consiguen que cada estancia sea inolvidable y deseemos repetir. A todos GRACIAS