El propio parador merece un viaje y un estancia en sí mismo. El personal es excelente tanto de Recepción como del Restaurante. Las habitaciones y la comida insuperable.
Situación privilegiada junto a la Catedral de Santiago de Compostela. Es un edificio histórico de gran monumentalidad y con una ingente muestra de obras de arte. Pero, sin duda, lo mejor es el esmerado trato del personal.