Excelente estancia. La comodidad de la habitación, su desayuno variado y exquisito y la amabilidad del personal del parador me han dejado encantada. Sumado al entorno natural privilegiado, seguramente volveré en otra oportunidad.
Un edificio histórico, casa museo con un entorno espectacular. Las habitaciones son amplias, limpias y con todo lo necesario. Lo que más nos gustó fue el trato de todo el personal, especialmente en restaurante, son buenos profesionales, atentos y muy amables.
Una estancia reparadora. Cero ruidos en la habitación, gran servicio de recepción y muy buen trato, tanto en cafetería como en el restaurante Sto.Tomas, con un muy buen servicio y una exquisita comida.