Un Parador con encanto con unas puestas de sol espectaculares desde la propia terraza de la habitación o desde la cafetería.
Cenamos la primera noche y el servicio atentisimo, pero la comida regular, sin más.
Recepción muy profesionales, dando la máxima información. Volveremos, sin duda.
Estancia muy agradable en el Parador como punto de partida para visitar la Isla Bonita. Todo el personal muy agradable con una rica y variada oferta gastronómica.
Restaurante Santo Tomás, mi peor experiencia en Paradores, pedimos unos vermuts a la llegada, 14:15, poco después nos tomaron la comanda, como 15 minutos más tarde nos trajeron el vino, lógicamente, desistimos del vermut… a las 15:15 reclamé a una camarera por primera vez los primeros, una ensaladilla rusa y unas migas alcalaínas, rato después, ya pedí a un camarero la presencia del Metre, que llegó con la ensaladilla y migas estas, cuando llevábamos ya medio plato comido, resulta que iban con un huevo frito, que trajo otro camarero después en un plato para servirlo sobre los restos de migas. Por último, una paletilla de cordero con patatas panadera que se ve que en esas dos horas no hubo tiempo de hacerlas bien y están medio crudas… en fin, espero que sea algo puntual, porque los restaurantes de paradores siempre han sido un valor seguro…