Una estancia reparadora. Cero ruidos en la habitación, gran servicio de recepción y muy buen trato, tanto en cafetería como en el restaurante Sto.Tomas, con un muy buen servicio y una exquisita comida.
Un Parador con encanto con unas puestas de sol espectaculares desde la propia terraza de la habitación o desde la cafetería.
Cenamos la primera noche y el servicio atentisimo, pero la comida regular, sin más.
Recepción muy profesionales, dando la máxima información. Volveremos, sin duda.
Estancia muy agradable en el Parador como punto de partida para visitar la Isla Bonita. Todo el personal muy agradable con una rica y variada oferta gastronómica.