Este parador en medio de la montaña palentina, recuerda a una típica casona de montaña. Con sus diferentes salones, pasillos largos y habitaciones muy amplias. Cómo en casi todos los paradores, el personal muy amable, atento y profesional. Un desayuno buffet bastante completo, con posibilidad de platos calientes, como sopa de ajo o Jijas (picadillo de chorizo), entre otros. Perfecto para pasar unos días de desconexión, en plena naturaleza y rodeado de rutas ideales para pasear.
El comedor uy defraudante pedimos bacalao al pil pil i nos pusieron otro pescado que no era bacalao despues de decirselo admitieron que podian haverse equivocado que tenian varios pescados
Como puede ocurrir?
No lo entiendo
La atención en todo el parador ha sido excelente, pero nos gustaría destacar especialmente la del restaurante y la cafetería: el personal demostró profesionalidad y calidez, haciendo que cada momento fuera aún más especial.