Estancia tremendamente acogedora y maravillosa en Jarandilla. A las puertas de la Navidad, disfrutamos de un lugar con un encanto muy especial, de su personal, amable y dispuesto a dar lo mejor para ofrecer la mejor experiencia (en particular me acuerdo de Alfredo que nos trató de manera espectacular). Me quedo con esas lecturas en sus salones con el crepitar de las chimeneas regalándonos los oídos.