Nos ha guastado estar en plena naturaleza donde hay multitud de actividades por hacer y donde se pueden ver animales como venados, ciervos, algún jabalí.
El parador es muy acogedor, con personal muy amable y tras una jornada de actividades esta muy bien poder descansar de toda la tranquilidad que aquí se respira. Además tiene una carta de restaurante excelente.
Tienen una gincana para niños que es una delicia, les anima a querer saber más. Y a conocer el parador. La ayuda por parte del personal excepcional siempre con una sonrisa y dispuesta a ayudar. Todo perfecto felicidades.
Solo estábamos de paso a otro destino y pasamos una noche. Es un edificio fantástico y un bonito jardín. Cenamos un poco informal en el bar, pero estuvo genial. Nos encantó, repetiremos seguro