La habitación era amplia y preciosa. Detalles cuidados. El parador es muy agradable y volveremos sin duda, seguramente cada año. Nos hemos quedado con ganas de probar el restaurante y el spa.
He llegado hace unas horas y ya estoy encantado con el lugar, tranquilo, relajado y con una atención impecable, como es habitual en Paradores. Cuando me vaya comentaré el resto de servicios, pero hasta ahora sin posibilidad de queja.
Es un parador fantástico, un edificio soberbio con una buena rehabilitación en un marco incomparable. Buen restaurante y agradable cafetería. Sin embargo, hubiéramos preferido baños con ducha en lugar de bañera.