Parador tranquilo con historia.Habitacion moderna y confortable excepto las almohadas. El personal muy amables y atentos. Lo mas bonito es en si la torre conserva toda su estructura medieval . En desayuno muy normalito nada de variedad ningun dia. En la restauracion tampoco tuvimos buena experiencia algunos platos no estaban bien elaborados y no nos gustaron mucho.
El servicio de restaurante muy decepcionante. Nos sirvieron un plato con gambón en mal estado que obviamente devolvimos y cambiamos por otro plato alternativo. Tanto en las cenas del restaurante como en las comidas de la cafetería el servicio estremadamente lento. El spa muy básico. La piscina no tenía más que una cascada y un único chorro para el cuello. El baño turco olía mal. Las únicas tres hamacas"calefactadas" consistían en unas camas de lamas de madera bajo las cuales unos focos daban un calor extremadamente molesto en sólo unos puntos localizados del cuerpo, dejando frío el resto del cuerpo. Al menos la piscina exterior del parador estaba muy limpia y cuidada.