Instalado en un antiguo palacete usado, al parecer por Alfonso XIII, con unos estupendos jardines, una piscina "gelida" (como es normal en la zona), y un estupendo restaurante. Parador de los que, como Cangas (de Onis y Narcea) Lerma y similares, debe visitarse al menos una vez. Sin perdón.
Hemos estado muy a gusto. Sobre todo por el personal que nos ha atendido con profesionalidad y sobre todo con mucha amabilidad. Recuerdo con cariño a Olga de Mur.