Desde la habitación hay unas vistas espectaculares de la ria, se ven los pueblos asturianos de Figueras, Castropol y Vegadeo.
Muy recomendable visitar la cercana playa de las Catedrales.
El edificio está reformado, la habitación y el baño eran amplios. La atención fue muy buena, sobre todo por parte del recepcionista Roberto Ramón, tuvo un trato impecable.
Para mí hubo 2 pegas: el colchón era muy duro y la habitación no tenía vistas, daba a la parte trasera del edificio, por lo que tenía poca luz.