Fuimos dos parejas a celebrar el cumpleaños de dos de nosotros y fue una experiencia simplemente maravillosa. Las habitaciones, el trato y la comida exquisitas.
Alojarse en San Marcos es como vivir a la vez en un palacio y en un museo. Una atención de lujo, con un personal amabilísimo, las joyas artísticas que te rodean por todas partes y una reforma donde se han cuidado los más mínimos detalles se combinan para brindar una experiencia inolvidable.