Me ha recordado los paradores de Huelva,está en plena naturaleza. Muy acogedor,buenas piscinas y gimnasio y spa. Buen desayuno buffet muy bien atendido y rápido para estar a tope el Parador. Muy buena atención todo el personal. Habitación standar bien, pero deberían mirar si falla algún grifo lo mismo que miran si falta algo en neverita. No me gustó que salten de madrugada los periquitos para regar el césped,creo se desperdicia mucha agua y tuve que cerrar ventana.
Es un parador precioso pero lo que más me gustaría destacar es la gran impresión que me ha producido el camarero que nos sirvió la cena. Un profesional de pies a cabeza que nos hizo sentir de maravilla. Su nombre es César Lázaro. Muchísimas gracias por como se comportó con nosotros.