Parador muy bien ubicado dentro de Mérida.
La distribución de la planta baja es un verdadero laberinto.
Resulta un poco abusivo el precio del parking.
La Recepción nos decepcionó por no aclarar desde un principio la promoción de las tarifas de los desayunos.
Tenía ganas de ir a este parador y no me defraudó ,me gustó mucho ,muy tranquilo ,se respira mucha paz por todo el parador ,está muy céntrico para pasear por las calles de almagro ,que es toda una maravilla
Atención inmejorable por parte de todo el personal del parador y en el restaurante, especialmente de Raquel, por su profesionalidad, atención y buenos consejos a la hora de elegir menú y vino.
Parador que se disfruta mucho por su tranquilidad y buenas instalaciones deportivas.