El parking del parador está un poco lejos de la recepción y el día qué fuimos a comer en el restaurante el Bodegón la espera entre un plato y otro fué muy larga, de por lo menos 40 minutos.
Dicho esto, el parador es muy bonito y el personal muy agradable y profesional.
Hemos estado alojados 1 noche y la verdad que hay muchos aspectos a mejorar que no nos habían pasado en ningún parador hasta ahora:
No hay insonorización alguna, en cuanto la habitación de al lado da el agua es imposible dormir asi como si pasaba alguien por el pasillo.
Para tomar una copa después de la cena tuvimos que esperar 30 minutos pues la camarera parecía que no tenia ganas
El baño de la habitación con pelos, viejo y únicamente 1 rollo de papel higiénico. Las toallas con los hilos de desgaste….
Decepcionante pues con lo bonito que es por fuera, las habitaciones lo echan a perder.
La habitación olía a cerrado y los dosificadores de gel y champú vacíos no me esperaba esto la verdad había estado otras veces en esté parador y no había visto nada parecido
Magnífico parador en edificio histórico donde de combida el arte clásico con el moderno resaltando ambos. En cuanto al servicio y las atenciones son excelentes