Magnífico parador en un grandioso Palacio. Una estancia magnífica en la que todo fue perfecto. Habitación espaciosa y muy limpia. Comedores acogedores y muy bonitos. Buen desayuno y excelente la comida. Un gran claustro central donde descansar con u café o aperitivo y un personal amable y atento.
Todo muy bien e incluso excelente. Desayunos, comidas, cenas, cafetería: todo muy bueno y con un trato muy agradable por parte de todo el personal. Destacamos a Paco en recepción; Daniel y Eugenio en cafetería; José y Juan en restaurante y, por supuesto, a Vanessa, con la que hemos vuelto a coincidir después de cuatro años y es como si no hubiera pasado el tiempo: sigue siendo excepcional y transmite una gran alegría.