Estuvimos 4 amigos en el parador de Mazagón. Buen recibimiento y amabilidad. Situado justo encima de la playa de Mazagón donde se respira aire puro, por la combinación de mar e inmensa arboleda. Habitaciones espaciosas, limpias y maravillosas vistas. Desayuno que no tiene nada que envidiar a otros hoteles y restaurante situado en una primera planta desde donde se vive el placer de sus vistas en un ambiente agradable.
Volveremos