Desgraciadamente, después de 60 paradores visitados, en el parador de Benicarló, es donde peor me han tratado en amabilidad y profesionalidad. Sería injusto incluir a todos los trabajadores en este contexto, pero principalmente en recepción tanto a nuestra llegada del día 16 como nuestra salida del día 18, fue realmente penoso (personal femenino). Por otra parte, emplear el Parador para actos fuera del contexto del mismo (inutilizar la piscina para los alojados), resulta extraño, pero que estos actos sean, exclusivamente, en valenciano, cuando la mayoría de los hospedados lo desconocemos, resulta grotesco. Nunca pensé que en un PARADOR NACIONAL, me fuera sin enterarme de lo que estaba sucediendo. En definitiva, ni piscina ni "acto".
No podemos poner peros a la estancia. El enclave es idílico y las vistas desde la cafetería son admirables. Nuestra habitación tenía balcón con vistas a la ciudad y poder ver atardecer fue mágico. Probamos cafetería y restaurante y ambos genial, el personal impecable y muy amable. ¡Qué corto se nos hizo!