Pasé en el Parador de Cáceres la noche vieja y su víspera con mi familia. Allí, recibimos un servicio muy personal y profesional, en un edificio precioso en la que la atención está medida al detalle, el restaurante fue maravilloso y las actividades también. Altamente recomendable.
Una maravilla hecha parador. Despertar con vistas al mar no tiene precio. Mirar por cualesquiera de sus ventanas es un espectáculo. Su personal es agradable y adorable. Todo se resume en una palabra: ESPECTACULAR
Repetimos por segunda vez,pasando el fin de año,es muy trankilo,y hay un interés,por la gente que lleva el parador ,todo lo necesario este a una necesidad.Gracias