Son siempre los pequeños detalles los que determinan en este caso la estancia en un hotel.
El primer detalle, la reserva se hizo hace tiempo (habitación doble superior) y de forma telefónica, es decir el factor humano del parador cuenta, nos han situado en una habitación primera planta con unas maravillosas vistas de un ARBOL, hacemos tarde la reserva del comedor y se nos sitúa al igual que otros clientes en el patio, obviamos si es bonito o no, pero bastante frio, la comida muy buena, huevos con jamón de Guijuelo (abundante y espectacular) arroz caldoso (muy bueno) judiones (espectacular) y cordero (muy bueno) nota negativa, no hay guindillas para los judiones (increible).
desayuno muy bien los dos días.
La cena del primer día bastante bien, logramos entrar en el comedor, donde va a parar mucho mejor, nos sentimos que ya entrabamos a ser parte de los clientes del parador.
La comida del segundo día de los mejores días que hemos comido en un restaurante (arroz caldoso, bacalao, judiones esta vez con guindillas maravillosos y una alcachofas con gambas simplemente espectaculares ( un 10 como mínimo).
Cena del segundo día, judiones con guindillas muy buenas, huevos con jamón de Guijuelo (muy escaso y sobre todo el jamón sería de Guijuelo pero serrano normal y corriente, y unas alcachofas con gambas (un 5 y siendo generoso).
al final de la cena se lo comunicamos a la encargada del comedor que en todo momento estuvo al igual que todo el personal del parador muy bien, pero su respuesta fue un lo siento y que se lo comunicaría al cocinero, creo que esa noche tuvieron mucha gente, pero nos cobraron igual, en fin buena estancia en general pero esos detalles malditos detalles.
De echo teníamos reserva para comer el día de la salida pero la cancelamos debido a la mala experiencia de la noche ( echo comprobable).