Parador nacional en medio de vilalba. En general fue una decepción. En primer lugar llegar aquí en coche (90% de la gente) es una odisea. Las señalizaciones son escasas y tuvimos que dar muchas vueltas para llegar (muchas calles son de sentido único y los carteles indicando el parador son inconstantes). Una vez llegas te encuentras con que estás en mitad de la plaza del pueblo sin huecos para aparcar, con las opciones de o bien pagar parking privado del parador (14€/noche) o buscarte la vida dando vueltas por el pueblo. La verdad es que es un detalle muy feo. Los recepcionistas fueron correctos sin más, quedando lejos de la excelencia de otros paradores. Además, aunque teníamos el desayuno ya pagado de antemano solo pudimos elegir dos franjas horarias bastante tardías, a pesar de que al día siguiente la sala del desayuno estaba 80% vacía. El desayuno en sí fue bastante estándar sin alardes, no tenía demasiadas opciones. Lo único que destaco de este parador fue la habitación. Era grande, bien equipada, impoluta y silenciosa. En general una decepción, los paradores han pasado de ser un lugar de trato exquisito a los clientes a un hotel del montón con tarifas demasiado caras aprovechando el tirón de su nombre y fama. Sinceramente no merece la pena.
En el comedor se necesita más personal. Sólo hay dos personas atendiendo, aunque son grandes profesionales.
Y en bar no te pueden servir Coca Cola 00, porque no la tienen.
Dos circunstancias impropias de Paradores.
Gracias por su atención.
Buen parador, habitacion amplia, buena limpieza y muy buen desayuno. Zona de parking con pocas plazas y estrechas. Bañera en el baño, que cuando se va impedido resulta bastante engorroso.