Lugar precioso y las habitaciones igual.
Pero falta tremenda de personal en la recepción que no puede contestar al teléfono (desde fuera o llamadas dentro del Parador), que olvida la cortesía de las bebidas a amigos de Paradores. Falta tremenda de personal en el desayuno: dos meceras que se afanan como puedan, que corren para atender a un montón de clientes.
La critica fuerte no es al personal que hace lo que puede sino a los recursos humanos que parecen estar muy lejos del terreno.