Un oasis de sosiego y de silencio para pasear entre los pinares, adentrarse por las montañas de Gredos o conocer y admirar los pueblos y aldeas de los alrededores. Todo ello atendidos como amigos por las excelentes personas que componen la plantilla del Parador. Inigualable el espectáculo de la puesta de sol desde la terraza frente a la sierra.
Parador tranquilo con excelente atención por parte del personal.
Los accesos estás poco señalizados y la Ciudad y el acceso es bastante complicado aunque a este problema la solución tiene que ser de quien dependen las calles.
Parador encantador, muy bonito lleno de historia.
Un poco más de atención personal, como por ejemplo al despedirse, preguntar como ha ido y estaría a tope!
Parador encantador, muy bonito lleno de historia.
Un poco más de atención personal, como por ejemplo al despedirse, preguntar como ha ido y estaría a tope!