Parador ubicado en un lugar increíble, personal amable y aceptan mascotas. Por poner un pero, aceptan mascotas pero no puedes estar con ellos, por ejemplo en los salones. Si aceptan mascotas, deberían hacerlo en la totalidad del hotel, ya que te limita.
Asimismo, en el desayuno no puedes tampoco acceder con la mascota, pero sin embargo, como nos pasó a nosotros, tuvimos que aguantar los listos de un bebé.
El parador espectacular así como el trato general del personal, excepto en el restaurante, el camarero pasaba un poco de nosotros, no nos trajo el aperitivo, tardaban en servirnos, mesas que llegaron después las atendieron antes, y en el postre, esperando una eternidad asta que llamamos para pedirlo.
En definitiva la atención en restaurante pésima, la comida muy buena, como siempre.