En nuestra ruta por Galicia, no podíamos dejar de visitar el Parador de Pontevedra, el primero que se inauguró en esta tierriña maravillosa.
Ubicado en el casco histórico de la ciudad, el que fuera Pazo del Barón de Goda es un antiguo Palacio que invita al descanso y la relajación.
En el restaurante pudimos disfrutar de delicias como:
Empanada artesana de bonito.
Zamburiñas a la plancha.
Vieiras al horno gratinadas.
Filloas rellenas de pescado y marisco.
Pulpo a la parrilla.
Lomo de ciervo.
Y una selección de postres caseros maravillosos.
Nuestro agradecimiento a David y Elena de sala por su amabilidad, simpatía y cercanía.
Y por supuesto al personal de cocina que día a día elabora exquisiteces que nos hacen sentir a cuerpo de Rey.
Estancia de una noche por motivos de trabajo y todo perfecto, el parador es muy acogedor y el desayuno, como viene siendo habitual en los Paradores, fantástico. ¡Espero volver pronto! :)
Decepcionante las instalaciones, las habitaciones y los baños.
Figura 4 estrellas y creo que la clasificación seria de dos estrella o de tres estrellas muy ajustadas.
Solo estuvimos comiendo. Es un sitio espectacular por la localización y la construcción. Una preciosidad de comedor. La comida muy buena y la atención también