Espectacular como siempre en Paradores, tienen algo especial que no encuentras en otros hoteles. El Parador de Lerma, además, destaca por su belleza y su historia. Nos coincidió con las fiestas de Lerma y nos avisaron que no nos garantizaban el descanso pero la verdad que teníamos una habitación que daba a un lateral con vistas al campo y pudimos descansar perfectamente. El desayuno maravilloso y sobre todo en su salón Catalina de la Cerda. En la cafetería destacaría los buñuelos de morcilla y en el restaurante ademas del lechal típico de la zona y la morcilla, como postre, los crepes rellenos de naranja flambeados en directo.
Estancia mínima sería 3 días,laborales,conocer cuenca y el mismo Parador, encantador personal de recepción, buena habitación con vistas, piscina grande,fuera del edificio, aparcamiento privado
Bien el parador, en especial la terraza del restaurante. Muy amable el personal y, como es habitual en paradores, muy cómodos los colchones.
Como único pero, el excesivo tiempo de espera para el desayuno. En días de alta ocupación deberían habilitar cualquier salón adyacente como solución de emergencia.