Lo mejor son las vistas. El edificio debió ser espléndido hace 20-25 años, ahora luce decadencia, obras en mitad del hall, y de la atención al cliente tan excepcional que recordaba, solo queda eso, el recuerdo. A destacar la limpieza de las habitaciones, cómodas y confortables, a pesar de estar muy antiguas y necesitar una renovación urgente. Las vistas que he resaltado al principio, y que son magníficas, tienen un precio, y es lo alejado que está el Parador de Segovia. Ojalá algún día luzca como merece, y la atención al cliente esté a la altura del precio que pagamos por dormir en un Parador.