Chambre absolument magnifique avec une vue dans les arbres. Nous avons tout aimé comme d habitude. Paradores une valeur sûre, nous ne sommes jamais déçu.
Caja Regalo: imposibilidad práctica de uso y ausencia total de soluciones.
Mi experiencia con las Cajas Regalo de Paradores ha sido muy negativa y creo necesario advertir a otros usuarios. Poseo una caja válida, con el Parador de Hondarribia expresamente incluido, cuyo canje he intentado realizar de forma reiterada durante más de dos años.
En la última solicitud, para el viernes 26 de junio, el propio establecimiento confirma que existe disponibilidad general de habitaciones, pero aun así se deniega el uso de la caja alegando limitaciones de cupo. Es decir: disponibilidad real para clientes ordinarios, pero accesibilidad nula para quien ya ha pagado el producto.
Cuando esta situación se prolonga durante años, deja de ser una cuestión puntual de cupos y pasa a convertirse en una imposibilidad práctica de uso, vaciando el producto de su finalidad. Un bono que incluye un Parador concreto pero que, en la práctica, no puede utilizarse en él en condiciones razonables, es un producto fallido desde el punto de vista del consumidor.
Las alternativas propuestas (usar la caja como parte de pago o acudir a otros Paradores) no solucionan el problema, ya que suponen cambiar unilateralmente las condiciones del producto adquirido y el destino elegido, trasladando al cliente el coste de una política interna rígida.
Lo más decepcionante no es la existencia de cupos, sino la total falta de flexibilidad, proporcionalidad y voluntad real de resolver una situación prolongada en el tiempo, incluso cuando la solicitud es concreta, razonable y documentada.
Paradores proyecta una imagen de excelencia y orientación al cliente que, en este caso, no se corresponde con la experiencia real. Mi conclusión es clara: no volvería a adquirir ni recomendar una Caja Regalo, ya que puede caducar sin ofrecer una posibilidad efectiva de disfrute en los Paradores anunciados.
Solo por el edificio merece la pena visitar este parador. Un convento franciscano de Santa Clara de siglo XVI. Tiene un maravilloso claustro central y el restaurante se ha instalado en la antigua capilla, su ubicación en el centro histórico de Trujillo invita a pasear por sus calles hasta llegar a la Plaza Mayor. Cómodas y modernas habitaciones y una gastronomía austera pero potente aprovechando todos los recursos de la zona. Su sopa de tomate con higos pajareros es insuperable, así como la ternera retinta con salsa de torta del Casar, rematando con un helado de queso fundido con miel de las Villuercas e Ibores. Merece especial mención su personal. Sin duda esta tierra de conquistadores, nos conquistó.
Un Parador con mucho encanto y mucha historia, tiene una ubicación inmejorable, en plena Plaza, al lado de la Catedral, esto junto a la atención inmejorable por parte del personal del hotel hace que la estancia sea excepcional.
Un Parador con mucho encanto y mucha historia, tiene una ubicación inmejorable, en plena Plaza, al lado de la Catedral, esto junto a la atención inmejorable por parte del personal del hotel hace que la estancia sea excepcional.