Todo perfecto. Este Parador tiene un equipo de trabajadores de primera; además, se nota unido y resolutivo. Son todos muy agradables: recepción estupenda; desayunos y cenas (sobre todo la del sábado noche con concierto de guitarra) con un trato excepcional. Y todo buenísimo, por supuesto. Mencionamos a Francisco en recepción como representante de todo el equipo, ya que mantuvimos una amena charla con él sobre Paradores el día de salida.
Los jardines siguen cuidados con esmero y la nueva iluminación es muy bonita. La habitación 108 es un acierto en esta época, pues se puede disfrutar de su amplia terraza debido al buen tiempo, además de sus otras muchas cualidades.
Parador tranquilo buenas vistas.
La habitación normalita con los muebles bastante deteriorados, creo que se necesita un cambio. En el baño antiguo y con bañera lo cual para gente mayor es un inconveniente, a día de hoy la gran mayoría de hoteles las cambian por duchas mucho más prácticas. Otra cosa que no me gusta de paradores en general es que no te pongan una botella de agua de cortesía, con la categoría que se les supone y el precio no estaría de más una botella de dos euros. Cosa que en la mayoría de hoteles de 4 estrellas te la ponen.