Fui a visitar el parador, con la idea de tomar un café, conocerlo y hospedarme al día siguiente. Mi experiencia, fue nefasta. La chica rubia de pelo corto, tipo hombre, de la cafetería, me trató fatal, me habló peor y se rio de mí, al darme la vuelta. Que poca profesionalidad, pero sobre todo, poca vergüenza y educación. Le pregunte por la terraza superior, que tiene las vistas al mar. Quería tomar algo allí, pero me dijo que estaba cerrada de malas formas y al preguntarle a qué hora la abría, fue aún, más mal educada y déspota. No tengo tan claro que estuviese cerrada. Pero aunque lo estuviese, no es necesario maltratar a los clientes y reírse de ellos a sus espaldas. No sé, si su comportamiento obedece, a que no quiere trabajar o es que le molestamos el resto de los españoles. De cualquier modo, que cambie de profesión, porque si eso es, lo que tiene que ofrecer al público, que se vaya a su casa y la aguanten allí. No lo tenemos que hacer, quien pagamos por unos servicios. No volveré nunca más a este Parador, ni lo recomiendo. No entiendo como Paradores, contrata a personas ya poco respetuosas y profesionales