El atardecer al otro lado del Guadiana es un espectáculo que merece la pena disfrutarse. La luz y los espacios de este parador son un relax para la mente y el cuerpo muy de agradecer.
Todo fue perfecto hasta que hicimos el cheeking de salida.
Me dijeron que tenía que abonar la cena de casi 200 €.
Nosotros no habíamos cenado en el Parador porque lo hicimos en un establecimiento de la zona junto con unos amigos.
En recepción nos hicieron pasar un mal rato, hasta que el camarero efectivamente corroboró que nosotros no habíamos cenado en el Parador.
Nadie se disculpó hice una queja pero nadie me ha respondido hasta la fecha.
Disponen de un establecimiento espectacular con vistas increíbles,pero con una dirección con una sensibilidad nula.