Asentado en lo alto de la villa, bien visible desde la distancia en todas direcciones, el monumental Palacio de Lerma, un símbolo del poderío aristocrático en su tiempo, es ahora un espacio accesible al visitante en el que disfrutar del descanso, y quitarse cualquier estress que lleve uno encima. Todo ello, por supuesto, con la cuidada atención que los profesionales de Paradores brindan siempre al viajero. Todo un lujo.
Una gran experiencia. El parador es espectacular, tanto el edificio como la ubicación. La restauración impresionante y la visita guiada muy interesante. Tuvimos la suerte de tener una habitación con balcón mirando al patio con regalo incluido, todo un detalle. Como siempre la atención del personal fue muy buena. Sigüenza es una ciudad que merece una visita. En nuestro recorrido de tres semanas por el norte, esta estáncia destaca como memorable. Gracias por todo.