Muy bonito y acogedor el castillo, la habitación 213 un poco pequeña y la televisión antigua de 32' con una línea en la pantalla que era bastante molesta.
Maravilloso el parador. Por poner una pega, en el bar sólo hay una persona por turno, por lo que si la piden algo de cocina, tiene que irse, lo que implica muchos paseos y la tardanza en el servicio